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   Juramento Médico


EL JURAMENTO HIPOCRÁTICO EN LA ANTIGÜEDAD

Pérez Susana Gabriela
Rancich Ana María

 


El Juramento Hipocrático (Figura 1) no fue un texto ampliamente usado o impuesto como condición para la obtención del grado o el ejercicio profesional en la antigüedad. Tampoco se puede determinar si era sancionado el que no cumplía con él y en dicho caso, cuáles eran las penalidades impuestas (1, 2).

En cuanto al origen del Juramento Hipocrático, las investigaciones señalan dos presupuestos contrarios. Por un lado, algunos científicos sostienen que las prescripciones del Juramento son actitudes excepcionales dentro del Corpus Hipocrático y por consiguiente, sus compromisos pueden ser totalmente opuestos a los principios de la Escuela Hipocrática. En cambio, otros consideran que realmente pertenecen a dicha Escuela (3).

Teniendo en cuenta el primer presupuesto se especificaron diversas hipótesis. Una de ellas lo relaciona con un origen religioso, dado que lo consideran como perteneciente a la familia de los Asclepíades caracterizada por la búsqueda de la fama y del ideal de médico apolíneo sobre la base de una ética patriarcal-aristocrática, no relacionándolo con la conducta médica en la vida real (3, 4).

Otra hipótesis es la de Edelstein que efectuó un análisis pormenorizado llegando a la conclusión de que varias de las prescripciones señaladas en el texto son propias de la Escuela Pitagórica (Fig. 2), por ejemplo: prohibición del aborto, eutanasia y cirugía, secreto profesional, consideración de los maestros como padres y a los hijos del maestro como hermanos, dieta del paciente, no mantener relaciones sexuales con pacientes o miembros de la casa y vida y profesión santas y puras (5).



Fig.2: Escuela Pitagórica.

 

Otros autores relacionan el origen con otras religiones, círculos políticos, escuela socrática o diversas agrupaciones médicas  o de una influencia directa de concepciones admitidas comúnmente en la antigüedad o que surgían de prejuicios populares con el objetivo de no perjudicar al enfermo y por lo tanto, la preocupación de las prescripciones del Juramento Hipocrático por acallarlos (3).

La otra postura corresponde a análisis más recientes que sostienen que hay coincidencia de actitudes entre el Juramento Hipocrático y otros escritos del Corpus Hipocrático, basadas en ayudar y proteger al paciente, características propias de la medicina antigua y en especial, de la Hipocrática. En síntesis, con respecto al origen del Juramento Hipocrático no se ha llegado a un acuerdo: persisten varias posiciones y teorías al respecto (3, 6).

Asimismo, en la antigüedad, hay pocas referencias al Juramento Hipocrático. La más temprana alusión se halla en el Tesmophorizusae de Aristófanes. En esta comedia Eurípides es solicitado por un pariente del Mnesiloquio jurar para ayudarlo, y el siguiente diálogo se realiza (1):

Mnesiloquio: Juras salvarme por todos los medios, sea cualquiera el mal que me ocurra?

Eurípides: Juro por el éter, habitación de Zeus.

Mnesiloquio: Qué mejor juramento que el dado por la cofradía de Hipócrates?

Se piensa que la referencia es en alusión a un Hipócrates ateniense, pero esta explicación ciertamente parece forzada y no natural (1).

El Juramento Hipocrático fue encontrado en Oxyrhynchus, Egipto. Sólo tiene quince líneas referidas a los primeros párrafos del mismo. Parece pertemecer al siglo III a.C. Este hallazgo hace suponer que el juramento fue utilizado en una ocasión específica (7).

Otra referencia del Juramento Hipocrático se halla en el Glosario de Erociano, en la época de Nerón (Siglo I d.C): menciona un Juramento entre los genuinos trabajos de Hipócrates (1).

También hubo otra cita entre los años 43 y 48 d.C. Correspondió a Scribonius Largus, probablemente un hombre griego libre, de gran reputación intelectual y moral, que escribió un manual sobre el uso y la composición de las drogas, “Composiciones medicamentosas”. En la introducción, hay un pequeño ensayo sobre temas de ética médica; donde enfatiza quién debe ser médico y qué lo hace tal, dado que en esos momentos constituía un problema social el no haber escuelas médicas formales ni organismos que otorguen las respectivas licencias. Por ello, Scribonius consideró que tomar un juramento era una condición previa solemne y sagrada de la profesión médica, refiriéndose específicamente al Juramento Hipocrático. (6, 8):

“...Hipócrates, el fundador de nuestra profesión, dio a nuestra disciplina un juramento por el que el médico jura no dar a mujer embarazada una droga para abortar al hijo concebido...”

Otra cita del Juramento Hipocrático es la de Galeno (Fig. 3) que compuso “Comentario del Libro de los Juramentos de Hipócrates”, alrededor del año 200 d.C. Su contenido fue parcialmente conservado en una traducción árabe. Según Galeno, Hipócrates vio que había pocos miembros en el grupo médico y que la medicina debería extenderse por todos lados. Por ello debía enseñarla a quienes fueran merecedores de aprenderla, sean parientes o no y los comprometió en la profesión médica y en la formación mediante el juramento (9).

Fig. 3: Galeno

Asimismo, otra referencia al Juramento Hipocrático se encuentra en un Antiguo Poema de los Deberes del Médico de alrededor del año 220 d.C, que se halló en la reconstrucción de un monumento erigido por el sacerdote Quintus Statius Glaucus en homenaje a su abuelo, en la pendiente sur de la Acrópolis. Las ideas contenidas reflejan la doctrina estoica de hermandad, pero especialmente la filosofía de Hipócrates. El Juramento Hipocrático es mencionado en la tercera línea y los preceptos y prohibiciones, en las líneas siguientes (10).

En los últimos años de la edad antigua, hay muy pocas referencias sobre este texto, no conociéndose si ellas se referían a la fórmula que se conoce hoy o a otra versión. Se lo ha encontrado citado en dos oportunidades por dos autores cristianos. La primera perteneciente a Gregory Nazianzenus en el siglo IV quien comenta que su hermano Caesarius, un estudiante de medicina, había rechazado jurar con el texto hipocrático en Alejandría, donde estudiaba medicina porque era un honrado, capaz y modesto cristiano. Se señala al respecto (11):

“...Por su modestia ganó el amor de todos los que confiaron en sus preciosas cargas en su cuidado, sin requerirle jurar por Hipócrates...”

Este hecho indica que jurar era una elección personal y además, que se oponía al Cristianismo (2, 11).

La segunda cita está en una carta que San Jerome (fines del siglo IV) (Fig. 4) dirigió a un sacerdote del norte de Italia, de nombre Nepotian, que se había ordenado y le había pedido consejo. Jerome explicitó las normas a las que hace referencia el texto hipocrático. Expresa lo siguiente (12, 13):

“... Hipócrates, antes de instruir a sus pupilos, les hacía tomar un Juramento y los compelía a jurar obediencia para con él. Este Juramento exige de ellos silencio, y les prescribe su lenguaje, manera de andar, vestimenta y maneras. Tal obligación se aplica en nosotros...(clérigos)...”

Fig. 4: San Jerome

De los ítems que especificó, algunos no pertenecen al Juramento Hipocrático (postura, vestimenta, forma de hablar). En realidad Jerome no conocía el contenido del texto, pero lo interpretó licenciosamente incluyendo algunas normas de otras obras de Hipócrates (11, 12, 13). Este uso es notorio porque un monje cristiano lo empleó como un recurso para enseñar los deberes y responsabilidades a un joven sacerdote, pudiendo haber recurrido a la tradición cristiana (13).

En definitiva, dado que no había control por parte del Estado ni estándares profesionales, y como tampoco se otorgaban títulos, el Juramento Hipocrático perteneció sólo a un grupo profesional pequeño en la antigüedad, ocurriendo lo mismo en los períodos helenístico y romano. Quizás, las escuelas o los gremios médicos podrían haber administrado juramentos idénticos al Hipócratico o modificados o propios, pero dicho proceder no se encuentra documentado (13).


REFERENCIAS
  1. Jones W. The Doctor's Oath: An essay in the History of Medicine. New York, Cambridge University Press, 1924.
  2. Nutton V. What's in an oath? Jour Coll Physicians (London) 1995; 29: 518-25.
  3. Lara Nava M. Juramento. En García Gual C, Lara Nava M, López Férez J, Cabellos Alvárez B (eds.), Tratados Hipocráticos. Madrid, Biblioteca Clásica, Gredos S.A., 1983. Pp. 63-83.
  4. Deichgräber K. Der hippokratische Eid. Stuttgart, 1955.
  5. Edelstein L. The Hippocratic Oath: Text, Translation and Interpretation. In Veatch R (editor), Cross Cultural Perspectives in Medical Ethics: Readings. Boston, Jones and Bartlett Publishers, 1989. Pp. 6-24.
  6. Prioreschi P. The Hippocratic Oath: a code for physicians, not a Pythaogorean manifesto. Med Hypotheses 1995; 44: 447-62.
  7. Barns J. The Hippocratic Oath, an early text. Br Med J 1964; 2: 567.
  8. Pellegrino E, Pellegrino A. Humanism and ethics in Roman Medicine: Translation and Commentary on a Text of Scribonius Largus. Lit Med 1988; 7: 22-38.
  9. Rosenthal F. An ancient commentary on the Hippocratic Oath. Bull Hist Med 1956; 30:52-87.
  10. Oliver J, Maas P. An ancient poem on the duties of a physician. Bull Hist Med 1939; 7: 315-23.
  11. Veatch R, Mason C. Hippocratic vs. Judeo-christian medical ethics : principles in conflict. Jour Relig Ethics 1987; 15: 86-10.
  12. MacKinney L: Medical Ethics and etiquette in the early Middlle Ages. The persistence of Hippocratic ideals. Bull Hist Med 1952; 26: 23-31.
  13. Galvão Sobrinho C. Hippocratic ideals, medical ethics, and the practice of medicine in the early Middle the legacy of the Hippocratic Oath. J His Med Allied Sci 1996; 51: 438-55.

 

 

 

 

 


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